ÁCIDO LACTICO Y EJERCICIO.


El ácido láctico se produce principalmente en las células musculares y en los glóbulos rojos. Dicho ácido se forma cuando el cuerpo descompone carbohidratos para utilizarlos como energía durante momentos de niveles bajos de oxígeno. El nivel de oxígeno en el cuerpo podría bajar durante el ejercicio intenso o si la persona tiene una infección o una enfermedad.

El ácido láctico o lactato es una sustancia producida en el interior del organismo humano a través de la oxidación de la glucosa en la célula y que afecta de manera activa al ejercicio muscular, provocando la aparición de fatiga y dolores musculares tras la realización de un esfuerzo fí­sico.
La presencia del ácido láctico o lactato en la sangre significa que en el músculo se ha producido energí­a sin necesidad de oxí­geno, volcándose esta energí­a en la sangre, para irse después, y de manera paulatina, eliminándose. Por ejemplo, el corazón lo utiliza como combustible.
En este sentido, un deportista de élite podrí­a llegar a eliminar todo el ácido láctico producido durante su entrenamiento en apenas siete minutos, ya que el ácido láctico se metaboliza de manera rápida, especialmente en el hí­gado donde se metaboliza entorno al 60% del ácido láctico producido.

Dependiendo de si el organismo se encuentra en reposo o realizando cualquier tipo de ejercicio, la cantidad de ácido láctico o lactato producida es diferente.

En cuanto a la producción de ácido láctico o lactato durante la realización de un ejercicio fí­sico, se puede decir que varí­a en función de la persona y de la intensidad del ejercicio.

En general, cualquier esfuerzo realizado por encima de un consumo de oxí­geno especí­fico y diferente para cada organismo hace aumentar el ácido láctico o lactato presente en las arterias.

Sin duda, el ácido láctico es una sustancia que genera mucha preocupación en todos los deportistas de élite, sobre todo a la hora de poder recobrarse de los esfuerzos de manera adecuada y sin dolores musculares. Por ese motivo se intenta medir con la mayor exactitud posible el volumen de ácido láctico en sangre.

Durante muchos años se pensó que la producción de lactato, interpretado éste como un “producto terminal” de la glucólisis, constituía una vía alternativa de generación de energía, en ausencia de suficiente oxígeno tisular (vía anaeróbica), cuyos efectos residuales sobre la acidez (ph) intracelular bloqueaban metabólicamente la síntesis de ATP, anticipando la aparición de la fatiga. La fundamentación de esta interpretación, sin embargo, ofrece algunas limitaciones importantes que sólo recientemente se han descubierto, y que la tornan perimida. La trascendencia de esta circunstancia otorga especial interés al contenido de este primer artículo, que actualiza razonablemente el problema.

El lactato, en cuanto metabolito intermedio de la degradación de la glucosa, ha sido persistentemente condenado como una sustancia perniciosa que sólo genera fatiga, dolor muscular, angustia y hasta agonía. Durante años fue considerado como “el personaje malo de la película”, interpretando la abundante evidencia ofrecida por multitud de trabajos de investigación, prolijos pero insuficientes, y por la aplicación de metodologías de entrenamiento inadecuadas, que no permitían una racional matabolización del lactato producido durante el ejercicio.

Creemos que en la falta de comprensión de estos fenómenos radica uno de los factores limitantes del desarrollo de metodologías correctas de entrenamiento y control por parte de entrenadores y médicos.Entre los primeros conceptos equivocados que se manejaron figura el de haber creído que la producción de lactato era un recurso inmediato de energía para la contracción muscular.

Este concepto fue refutado cuando de demostró que la contracción muscular puede ocurrir con baja tasa de generación y aún en ausencia de lactato. También se pensó equivocadamente que el lactato era generado solamente frente a la ausencia de oxígeno en el medio mitocondrial celular, y en forma proporcional a la misma. Hoy se ha demostrado fehacientemente que la producción de lactato puede tener lugar tanto en presencia como en ausencia de oxígeno.Normalmente hay una baja concentración de lactato (aproximadamente 1 mMol por lt. en la sangre y en el músculo en condiciones de reposo).

Las fuentes de ese lactato son, probablemente, la tasa metabólica de los músculos que funcionan con bajo flujo sanguíneo y su liberación por los glóbulos rojos como producto final de su metabolismo.El primer sustrato a considerar en el estudio de la vía de la producción de lactato es la glucosa proveniente de la degradación del glucógeno local.

El patrón metabólico de la degradación de la glucosa en las células de los mamíferos se denomina glucólisis, y consiste en una sucesión invariable de 11 reacciones bioquímicas específicamente catalizadas y reguladas por enzimas.

Numerosas investigaciones que estudian la producción de lactato intracelular y su correlación con el lactato presente en la sangre (a la que solamente puede haber llegado atravesando las membranas celulares) demuestran que alrededor de un 50 % del lactato producido es trasportado al compartimiento intravascular, encontrándose este porcentaje influido por la capacidad aeróbica del individuo, por los efectos residuales de la fatiga, y por la acción de otras variables (efectos residuales hormonales, temperatura, etc.) y factores metabólicos de mayor complejidad que exceden el objetivo de este artículo.

Debemos considerar al lactato como un metabolito que vehiculiza la liberación de energía adicional, importante para deportes de prestación anaeróbica masiva o aeróbico-anaeróbicos alternados, y que gran parte de los procesos de entrenamiento modernos están dirigidos a lograr su producción racional y su utilización durante el esfuerzo, y/o durante el proceso de recuperación, como una gran fuente de combustible para los procesos aeróbicos (en sustitución de la glucólisis) o como un potente metabolito neoglucogenogénico.

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